Yo soy Maratonista, ¿o no?

Publicado el 23/10/2009 por Sharky




A propósito de un articulo publicado ayer en el NYT, respecto a los tiempos que se demoran algunos corredores en las competencias, específicamente en el maratón, es bueno mirar esto desde la realidad chilena.

Tanto en carreras de 10k, 21k o un maratón, es cada vez más común que un grupo llegue a la meta cuando uno ya está en la casa, duchado y recuperado. Este grupo de personas son los llamados rezagados.

Resulta que el mayor logro de estos rezagados es recibir la medalla de finisher y así decir con propiedad que son “maratonistas”, aunque se hayan demorado 7 horas, el triple del ganador de la competencia.  Todos conocemos a algunas de estas personas: compañeros de trabajo, conocidos runners, por ejemplo.

Para algunos no es concebible que alguien que “corra un maratón” lo haga caminando gran parte del circuito. Antes era un orgullo decir que se corría maratones y ahora sólo basta cruzar la meta como sea.

¿Cuánto se debe transar en este tipo de competencias para que deje de ser un evento de elite y se convierta en un maratón para las masas? Los puristas señalan que para correr un maratón se debe hacer, precisamente, corriendo. Es decir, a un ritmo parejo durante toda la carrera. Lo demás es una falta de respeto a la mística de la carrera.

Por otro lado, los defensores señalan que correr un maratón, como sea, es meritorio. Pues implica levantarse del sofá, practicar el trote y poder decir en algún momento, a quien desee escucharlo, que él es un “maratonista”. Que cuente sus anécdotas de esa participación y que todo esto es válido.

La posición de las marcas no es menos importante. Ellas apuestan por la masificación de este tipo de competencias porque así el negocio es rentable. En la próxima Maratón de Santiago casi la mitad de los participantes (10 mil personas) correrá 21k o la distancia de 42,195 kilometros.

La tendencia en Estados Unidos, en los últimos años, es que los maratones son más lentos, pero cada vez lo termina un mayor número de personas. En 1980, la media de los corredores masculinos era de 3 horas 32 minutos; y el año 2008 fue de 4 horas 16 minutos.

En base a lo anterior, surge una pregunta obvia: cuál debe ser el punto de corte (el máximo de tiempo) que debe estalecer la producción de un maratón para esperar a que los rezagados terminen su hazaña.

Qué opinan ustedes, ¿masificación o calidad?

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