Sistemas de hidratación: la cantimplora
Publicado el 18/09/2009 por Ego Ipse
Un problema clave en la práctica de actividades outdoor es la hidratación. Aunque a primera vista cosas como subir cerros caminando, hacer una excursión a caballo o acampar bajo un árbol no parecieran demandar esfuerzo alguno, lo cierto es que consumen calorías y producen transpiración. Además, hay un factor adicional que incide significativamente en la necesidad de hidratación: la respiración. Cualquiera que haya caminado calle arriba por una pendiente sabe cuánto molesta el escozor de garganta por la sequedad del sistema buco-respiratorio cuando se ha desarrollado el mal hábito de no respirar por la nariz. Por ambos motivos, una buena fuente de hidratación es fundamental para la práctica de la mayor parte de actividades outdoor. O al menos para una práctica no traumática. Y como el outdoor se hace en movimiento, mientras más portable la fuente, tanto mejor.
“¿Por qué tanto escándalo por la fuente de hidratación?”, dirá más de alguno/a. Básicamente porque hay tantas opciones como gustos. Y como la mayor parte de ellas incorpora desarrollos tecnológicos avanzados, no todas son precisamente económicas. Algunas son más adecuadas para cierto tipo de actividades. Las menos, para todas. Otras definitivamente sirven sólo para una. ¿Cuál es la mejor? ¿En cuál invertimos para realizar una actividad en particular? He aquí algunas alternativas y criterios de evaluación para que cada quien (fundamentalmente quienes se inician) tome decisiones informadas.
Partamos por el comienzo de todo: la cantimplora. Hasta hace unas cuantas décadas, la cantimplora era el sistema más conocido de hidratación portable. Su aire castrense además atraía a un público con ciertas peculiaridades de personalidad. Su principal ventaja es la resistencia. Hecha generalmente de metal o de plásticos especiales, puede servir para trayectos duros, en los que se auguran caídas. Lamentablemente no es del todo fácil de portar u operar. Su volumen por lo general demanda el uso de las dos manos. Por tanto, no es lo mejor para trekking con bastones o para ciclismo. Además, su sistema de cierre suele ser la tapa rosca o tapa a presión, lo que hace algo engorroso y tramitado el acceso al agua. Cada vez más en desuso, se encuentra arrumbada por montones en algunas ferias de pulgas. En el ajetreo cotidiano de la vida urbana se ve con mayor frecuencia a su prima hermana, la famosa petaca, muy común en actividades de tipo más dieciochero.
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